PALABRAS QUE UN MUERTO NO PUEDE ESCUCHAR.

Para seguir avanzando en edificar el presente  he dado algunos  pasos hacia atrás... No lo hago con amargura, aunque...  T...




Para seguir avanzando en edificar el presente
 he dado algunos pasos hacia atrás...

No lo hago con amargura, aunque... 
Tampoco en mis labios se dibuja ninguna
 sonrisa...

Es sólo que no se me diste la opción de decir...
Mis sentimientos, ni de reclamar mi derecho
a hablar con sinceridad...
Y no me atreví a tomar ese derecho que la

ley de la vida me otorgó, al darme una voz. Y...

Lo pude hacer... Pero la falta de confianza 
y el miedo me impidieron hablar.

Te di amor y...

 Me pagaste con odio...
Te di hijos y... Me pagaste con infidelidad...

En mi cama dormiste tranquilo sin temor...
Porque... No cerré mis ojos para velar tu sueño.

Administré cada peso que para el gasto me
diste; y con una sola vez que me dijiste que
no recibiría de ti ni un solo peso para mis
necesidades personales...
Aprendí a no pedirte jamás para un vestido,
mucho menos para un labial.
Me traías descalza tratando de humillarme
cada día más y más.
Nunca te pusiste límites para dañarme...

Esperaste por mucho tiempo, reproches y
quejas, pero en mi siempre viste, esa sonrisa
del que está satisfecho y no necesita nada más.
Sonrisa comprensiva, todavía esperando que
del "patán", surgiera el "caballero" que soñé...

Debo decir que... Mi sueño... Jamás se hizo
 realidad... Ahora sé que no debo jamás soñar...

Mientras que con descaro te gastabas el dinero,
a manos llenas con mujerzuelas y amistades,
que estuvieron contigo, cuando les diste todo,
pero te abandonaron cuando ya no les pudiste
dar... Sólo quedé yo... Viendo tu final...

Pese a todo el daño que me hacías.... Viste en 
mis ojos la bondad que en otros no conociste.
Siempre confiaste en mi lealtad... Hasta el 
último de tus momentos, cuando pediste mi
mano y mi fuerza para pasar el umbral que
pronto debías cruzar...
Lo hiciste a pesar de que dos meses antes, me
aclaraste que no estabas arrepentido del mal
que me hiciste... Y...
Que jamás me pedirías perdón por lo sucedido.

Y...
Me odié a mi misma... Para no odiarte a tí...
Me maldije una y mil veces... 
Para no maldecirte a ti, por ser el padre de mis
hijos...
¿Qué más podía hacer por tí?

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