ABRAZANDO MI PASADO PARA EDIFICAR EL PRESENTE. 2

Para que ese pasado no me estorbe y pueda vivir mi hoy con libertad,  Tengo que confesar que... Si... Me visitó el diablo... ...


Para que ese pasado no me estorbe
y pueda vivir mi hoy con libertad, 
Tengo que confesar que...

Si... Me visitó el diablo... Pero el 
hombre con el que viví resultó peor.
Y debo reconocer que en este mi hoy...

Estoy...
Enmedio de la más absoluta rebeldía,
y así me conduzco  en la presencia de
 Dios.
Porque antes fui obediente, callada y
me resigné a esa vida sin protestar.
Antes tierna, temblorosa, gimiente y
a simple vista pusilánime...

"Pusilánime" cuyo adjetivo me hizo 
verme como temerosa, vacilante y
falta de coraje...
Pero hoy me doy por ofendida y me
atrevo a preguntar...
¿Porqué Señor?... ¿Porqué?
¿Porqué permitiste tanto agobio, dolor
y humillación para mí?
Porque en ese entonces la misma vida
 me obligó a sacar la fuerza  que no
 conocía, enmedio de mi débil 
apariencia de mujer...
Antes dulce princesa viviendo una y
mil fantasías...

Pero esa misma vida me llevó a ser una
guerrera vencida ya ni siquiera princesa,
porque antes así fue mi existencia...
Sin saber que más allá del reino de papi
y mami, estaba siendo arrebatada por
ese algo peor que el monstruo que está
debajo de la cama...

Y es ahora que en lugar de candor, fe, y
reverencia me revuelvo en la más terrible
soberbia ante mi creador...
En mi mente cincelados los recuerdos, 
con ese mismo fuego que me marcó para
siempre. 

No... No me avergüenza recordar...
El camuflaje que tuve que usar para no
 morir...
Y no es que me haya faltado el valor para
 acabar con la vida del que me quiso matar
 muchas veces. 
Eso... Dios lo sabe y muy bien... 
Con las piernas temblorosas si...
Con mi mente entenebrecida... Si.
Pero con el arma en mis manos... 
La misma daga que laceró no solo mi cuerpo
 sino también mi corazón
Lo pude hacer... Lo quise hacer... Y... No es
que me faltara el valor...
Pero en mi ser se revolvía esa fe...
En mi Dios... Y...
Dejé en manos del Ser Supremo,
esa decisión... Porque en mi corazón y mi fe,
 estaba escrito su mandato
de: ¡No matarás!
Entonces... Si lo dejé en su decisión... 
¿Porqué le reclamo hoy?

Me acordé de David, cuando en aquella
cueva, tomando esa misma decisión, le
perdonó la vida a Saúl... Y...
¿Cuántas veces más Saúl lo trató de 
asesinar?
Pero creo que para empezar de nuevo 
debo hacer las paces con Dios...

Dios... Públicamente te pido perdón por
 cuestionarte y esperar una respuesta, que
 sé que no me contestarás...
Acepto tu soberanía... 
Aún te sigo amando Señor. Tú eres mi Dios.

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